Hoy lloro el fin de la racha de buenas películas que había encadenado en el cine este año. ¿La culpable? Este videoclip esta película. ¿La historia? La de siempre en estos casos: me quemaban un par de leuros en el bolsillo, pensé en ir al cine, recordé el tráiler que había visto en televisión, ya saben, ese en que se nos muestra una película que parece un cruce entre Bullit y Leon el profesional y el resto ya es historia. Esta vez no tengo siquiera la escusa de haber sido mal aconsejado porque, aunque quería ir con mis amigos el caso es que no pude encontrarlos. Por alguna extraña casualidad me pasa siempre que tomo mi medicación.
Lo peor de todo es que la experiencia empezó bien, con una escena inicial soberbia -pena que luego me enterase de que estaba plagiada de The Driver de Walter Hill- para ir decayendo gradualmente hasta el punto de llegar a hacérseme insoportable; empecé a revolverme en la butaca, ajustarme compulsivamente el paquete calzoncillar, mirar la hora y clamar a un Dios en que no creo que se acabase la proyección e incluso pensé en abandonar la sala...¡ANATEMA!
La historia es para echarse a llorar, y es que pocas veces un argumento tan simplón está tan mal contado: nuestro protagonista es un ser anónimo excepcionalmente dotado para actividades tales como la mecánica, la conducción de coches NASCAR, el latrocinio, ligar sin tan siquiera pestañear -literalmente- y el asesinato, que se ve implicado en un atraco a la persona equivocada. El descubrir porqué los malos mandan de vez en cuando un sicario a su casa para dejarse matar es el motor de la trama además de una hierático-almibarada relación sentimental con su vecina. Podría contarles más, pero no quiero ahorrarles el horror de descubrir por su cuenta que la trama es una memez.
El conductor paseando a su pivita.
Tenía curiosidad por ver el trabajo de Nicholas Winding Refn después
de tantos elogios pero después de esto se me han quitado. Sin haber
visto el resto de sus películas puedo decir que es un director puramente
videoclipero, amante del ralentí injustificado y de la musicalización
excesiva, tanto, que por momentos me extrañó no ver a Moby saltando al fondo de los planos o que al salir de la ducha, al protagonista no lo alcanzase un chorro de aire en plena cara y se soltase a cantar lo último de Lady Gaga. Lo peor de la película es sin lugar a dudas el ritmo soporífero que la embarga para darle un aspecto pretendidamente profundo. El problema es que esto no es ni Taxi Driver -por eso de los doscientos mil planos nocturnos de una ciudad vista al volante de un coche- ni una película de Kieslowski: El espectador no tiene nada en que pensar porque la historia es simple como el mecanismo de un botijo y los personajes tienen la complejidad de un participante de Hombres, mujeres y viceversa una ameba. Eso sí, a una decisión tan poco acertada como el que todas las muertes que trufan el film sean de una ultraviolencia digital totalmente fuera de lugar contrapone el gran acierto de reducir los diálogos a la mínima expresión para que no los ahoguen los ronquidos de los concurrentes a la sala.
El conductor paseando a un cómplice antes de un atraco.
Para el final me dejo a Ryan Gosling, sin duda lo más lamentable del film. Lo suyo no se puede calificar de actuación, siendo generosos podríamos decir que constituye un elemento del atrezzo que se obstina constantemente en aparecer en primer plano. El hamijo Ryan entendió mal eso de que las actuaciones contenidas suelen granjear el aplauso de los críticos y decidió no mover ni un sólo músculo facial en todo el rodaje. Lo que nadie le dijo es que su expresión se parecía más la de alguien que se ha tirado un pedo y quiere hacer ver que el tema no va con él que a la de quién tiene un rico mundo interior.
Si quieren ver una película muy videoclipera sobre un personaje más bien callado que además es un hacha en lo suyo, les recomiendo London Boulevard, que además de ser más divertida no comete el error de intentar parecer lo que no es.
Tras ver esta película decidí dos cosas: primero, dedicarle esta "Apología de..." y después dejar pasar un par de días para rebajar la euforia que entonces iba a embargar al texto. Periodo que no ha servido de nada puesto que sigo pensando lo mismo que cuando abandoné la sala: es una obra maestra sin paliativos. Pero vayamos por partes:
Lo primero a destacar es el soberbio guión, verdadero mecanismo de relojería, que vertebra el film y que es a su vez una adaptación de una de las novelas de John le Carré en torno a la figura del célebre agente Smiley; la tercera para ser más precisos. Presupongo que el trabajo, que han realizado Bridget O'Connor y Peter Straughan, ha sido modélico como así parece atestiguar el Oscar a que opta pero, por desgracia no he leído el libro en cuestión, falta que pienso subsanar en breve. Podríamos decir que a grandes rasgos trata de la misión que emprende el señor Smiley a petición del ministerio para descubrir al topo que ha infiltrado el Centro de Moscú en la cúpula del Circus (trasunto del MI6), de la que el mismo ha sido cesado tras el fracaso de una misión en Hungría. La trama es bastante compleja y está muy bien conducida, con pulso y ritmo envidiables, descansando principalmente en gran desarrollo psicológico de los personajes. No son éstos los espías a que nos tenía acostumbrados el cine: lejos de los maniqueísmos propios de autores tan mediocres como Tom Clancy, no hay buenos ni malos, sino que el trabajo de inteligencia es llevado a cabo por agentes más cercanos a burócratas que a James Bond. De hecho hay muchos momentos de enorme ambigüedad, la diferencia con otras películas es que ésta está construida así a propósito.
Esto nos lleva al inconmensurable trabajo actoral de la película: De un Gary Oldman mayúsculo, totalmente alejado del histrionismo que le es habitual, pasando por John Hurt, muerto en los primeros compases pero cuya magnética presencia sobrevuela todo el filme, unos Colin Firth, Mark Strong, David Dencik, Toby Jones y Ciarán Hinds solidísimos como insondables miembros del Circus bajo sospecha y, finalmente Benedict Cumberbatch y Tom Hardy como agentes de a pié implicados en una trama que los sobrepasa. Del resto, incluyendo hasta el último figurante, todos cumplen sobradamente.
El motivo real que condujo mis posaderas al cine fue el de ver que tal se desenvolvía Tomas Alfredson fuera de su Suecia natal y después de esa genialidad que era "Déjame entrar" y puedo decir que no me ha defraudado en absoluto, más bien al contrario: para mí es desde ya uno de los mejores directores en activo, con una carrera por delante que promete dejar huella. A él corresponde el mérito de que las distintas piezas que componen la película encajen sin la menor de las estridencias y, principalmente, el ritmo y la potente narrativa visual. Como espectador valoro enormemente el que no se me trate como a un idiota, cosa que no sentí en ningún momento con esta película: hay una lectura tras cada plano y de nosotros depende salir del cine habiendo entendido plenamente el film. Alfredson no nos da la historia masticada, con revelaciones de perogrullo o disertaciones que subrayen el pretendido sentido de todo, sino que utiliza con excelencia el medio del cuál es un maestro: el cinematográfico.
Me dejo para el final, aunque sin restarle la importancia que se merece, la maravillosa banda sonora que ha compuesto Alberto Iglesias, justamente nominada al Oscar. Desde que lo descubrí en "Tierra" no ha dejado de crecer la admiración que le profeso. No es chauvinismo, es el justo reconocimiento a uno de los grandes compositores de nuestro tiempo.
En cuanto a la necesaria clasificación del filme podríamos englobarlo dentro de los thrillers de espionaje de vertiente realista, género al que me he acercado en escasas ocasiones y de las que me vienen a la cabeza "Marathon Man", "Nuestro hombre en la Habana", "El espía que surgió del frío" del propio le Carré,"La conversación", "La vida de los otros" o "Munich". Me consta que son muchas más.
No se acostumbren a tanta loanza, es simplemente que esta película se la merece. Me gustaría explicarles realmente el porqué es tan buena, pero les reventaría la historia porque técnica y discurso son indisolubles.
Llega un punto en dónde, por escasa que sea ésta, la experiencia
acumulada ha de hacernos reflexionar sobre el curso de nuestras acciones
pasadas y replantearnos el camino que hemos de recorrer en el futuro.
Nada tienen que ver los propósitos que pudo hacerse un bloguero inexperto, tal que yo, hace ahora cerca de un año con los que pueda hacerme en este instante, a doce meses de aprendizaje vista.
Uno de los factores que me hizo replantearme el rumbo que estaba
tomando la página fue la carencia total de comunicación con los
visitantes. Vivir en el silencio de Dios es duro pero más lo es para el
bloguero el no saber si los lectores hacen lo propio con el producto de
su trabajo y, de ser así, si éste les gusta. Un primer intento de
abordar esta inseguridad fué aquella entrada que, paradojas de la vida, agravó el problema que denunciaba.
Hmmmmn...
Después de germinar, de la semilla de la duda brotó una plantita que en
muy poco tiempo desarrolló un abundante ramaje. ¿No es quizás el enorme
distanciamiento entre entradas producto de mi poco interés en
escribirlas? Créanme que me divierto haciendo arabescos con el lenguaje y
los dobles sentidos, pero el hecho de que no repita ninguna de las
secciones que he ido creando a lo largo del año parece indicar una
constante huída hacia adelante. ¿De qué? Pues del rígido formato que
ideé en su momento para diferenciarme del resto de blogs y que ha
acabado por extrañarme de mi propia creación. Hay veces que me han acudido a la mente temas que no tenían cabida en la página y de los que me gustaría haber escrito mientras que otras inicié entradas sin mucha convicción y sin ella siguen acumulando polvo en la pestaña de borradores.
Uno de los problemas es que la precaria estructura de esta página se sostenía sobre mi exposición a un abundante
caudal de cultura de masas. Sin embargo, la cantidad de contenido que
degluto ha disminuído considerablemente y, a falta de cantidad, busco al
menos calidad. El saber no ocupa lugar, al menos en teoría,
pero su adquisición nos priva de tiempo: lo limitado de éste hace que
al final se lo dediquemos a las cosas que realmente merecen la pena.
Ahora
la pregunta que me planteo es la de si puedo mantener el blog cambiando
sus estatutos fundacionales. Siempre he creído que no, pero mis propias
entradas me demuestran lo contrario: el giro ha sido gradual pero
inexorable. Así que en próximos posts, aunque por desgracia con la
periodicidad habitual, pueden aparecer loas a tal o cual película,
libro, juego o vayan ustedes a saber qué. Eso sí, intentaré seguir
siendo cuanto menos original y chocante e iré repescando alguna de las viejas secciones de vez en cuando.
La
conclusión con que me quedo tras esta reflexión es que el espíritu
irreverente y crítico puede estar presente en cualquier tipo de escrito,
independientemente de su género y que soy yo el que define a este blog. Es mi creación, mi proyección especular, el sitio donde vierto esas idioteces que se me ocurren en el día a día y que mientras me divierta escribir seguirá existiendo.
En otra ocasión les agasajaré con mis experiencias blogueriles netas, separadas de la pajada mental. Hasta entonces recuerden que aunque esta es su página hamija y aunque no tienen derecho a roce pueden escribirme alguna cosita, sugerirme algo, insultarme o incluso corregirme las faltas de ortografía que aunque ya saben que me toca mucho los cojones es mejor que el que callen como p... dispensadoras remuneradas de placer y/o dolor. No se preocupen, el anonimato los escuda de posibles represalias.
Hoy, cual Iker Jiménez, les voy a presentar una serie de fotografías verdaderamente inquietante. Siendo consciente de la naturaleza esquiva del misterio, he tratado de inmortalizarlo para solaz de parapsicólogos y demás crédulos gente de mente abierta.
Esta primera instantánea fue tomada de un periódico local y aunque no se entienda una mierda de lo que pone porque la cámara de mi zapatófono es una birria, se nos enumeran los bondades de este dulce palmero de próxima comercialización. El problema surge cuando lo leemos al haber sido iniciados en los múltiples sinónimos del falo. Es entonces cuando la sobredimensión del término en cuestión respecto del resto del enunciado nos sacude con toda su contundencia. Ahora que comparten tan arcanos conocimientos, díganme si son capaces de leer este texto sin partirse el ojal.
En esta segunda fotografía he necesitado la ayuda de nuestro experto en análisis fotográfico para determinar que este dulce no ha sido horneado por un grupo filonazi para sufragar sus actividades. Todo es producto de un clamoroso error a la hora de ajustar el envoltorio al contenido porque, si se fijan en el paquete vecino, la "o" restante, cuya ausencia transforma estos suculentos pastelillos en una guarrada, se oculta en un lateral. El resto lo pone nuestra imaginación, especialmente si tenemos en cuenta el gran aprecio con que cuentan en general los búlgaros en estas tierras, sólo comparable al de sus vecinos rumanos, dicho sea esto con todo el respeto por mi parte. Esto si nos decantamos por la milenaria secta de la xenofobia, porque si preferimos analizarlo desde la escatología, oscura ciencia de gran fundamento, la VERDAD nos es revelada al instante.
Lejos quedan los tiempos en que los francmasones tenían que esconderse para celebrar sus conciliábulos. Ahora que la CONSPIRACIÓN se ha extendido por todo el mundo y lo controlan todo, desde las finanzas hasta la receta de la alioli, ya no tienen reparos en mostrarse abiertamente a las masas. Nos vigilan, nos controlan, saben las veces que nos la sacudimos, si nos lavamos las manos antes o después e incluso qué hacen las mujeres cuando van en manada al baño. El advenimiento del Gran Hermano está cercano, las señales están por doquier. Sólo hay que saber interpretarlas.
Como ya venía adelantando la criptozoología, el Gigante Verde, de enorme arraigo en el acervo popular, era real tal y como demostraba su presencia en los botes de verduras. Al fin, tras milenios de búsqueda, se encontró una población en la isla de La Palma. Lo primero que hicieron ante la presencia de los investigadores fue acercarse a los ellos y preguntarles por un vecino suyo que se había ido hacía años a ultramar a hacer carrera en el cine y que respondía al nombre artístico de La Masa. Al no recibir respuesta, los descuartizaron, aunque por lo demás son un pueblo pacífico amante de la tranquilidad. El apéndice de la fotografía fue recuperado del único superviviente de la matanza que, tras informar del asombroso descubrimiento, murió de placer. Debido a esto y por analogía a su primo el Bigfoot se los nominó como PuntasGordas. Resta destacar que el forrado en plástico responde a criterios de conservación debido al gran desgaste a que lo ha sometido la comunidad científica.
A diferencia de las demás, esta instantánea ha dejado totalmente estupefacto a nuestro analista fotográfico, tanto que no tiene explicación para la misma. Tras decirnos que no apreciaba rastro de retoque digital se roció con gasolina y se arrojó al vacío envuelto en llamas. Lo que no sabía el insensato es que seguiremos acosándolo a través de la ouija. Pero como este mes nos la ha cortado Lucifer por no enviarle suficientes almas nos vemos obligados a rogar la colaboración de todo aquél que transite por la santacrucera avenida de la Paz. Miren el cartel encima de la juguetería y confírmennos si nos hallamos ante un caso de pareidolia o alguien ha tenido realmente los santos cojones de llamar así a su negocio.
Si creen, a tenor de este título, que voy a lanzarme a una
jocosa crítica de algún poeta o poemario que haya tenido a mal atraerse mi ira
se equivocan de lleno, especialmente porque yo no hago cosas tan
"curtas". Este post trata sin embargo de la materia de la que se
forjan los sueños de los coprófilos, esto es, el motivo que más se repite en
esta profana casa, podría decirse que desbordándola: la mierda. Y es que no es
casualidad que su lugar predilecto de cavilación haya sido inventado
por un poeta.
Son pocos los autores de prestigio que se
han atrevido a poetizar sobre el fascinante acto del cagar, quién sabe si
considerándolo materia de poco provecho. Este hueco ha venido siendo
tradicionalmente llenado por los denominados poetas de retrete: artistas
anónimos que amenizan sus deyecciones en los cagaderos públicos abigarrando la
puerta de loas al sorete. La primera pregunta que debería asaltarnos tras leer
esta afirmación es la de la procedencia de su inspiración, la segunda la de
cómo coño se atreven a sentar sus posaderas en tan insalubres bujeros. Siendo
que no tengo respuesta para esto último si puedo decir que la poesía trata de aprehender lo efímero de los sentimientos eternizándolos
sobre el papel; no se me ocurre entonces mejor momento de inspiración
literaria; tan sólo hace falta hacer acopio de lápiz y papel para el culo, que
el poema va en la puerta y lanzarse a crear. Son estos rapsodas más propensos al trombón que a la lira, mereciéndose además todo nuestro respeto puesto que no prostituyen su arte en pos del fin de otros poetas más convencionales; esto es: el refocilio. Ya me dirán que bella fémina u onvre se dejaría seducir por semejante cerdada. Prefiero ni pensarlo.
El que sigue es un recopilatorio de lo
más granado de éste género. Acompáñenme pues a este breve recorrido a tan
embriagador Parnaso:
POEMA DE LA
CACA
De los Placeres sin pecar,
el más dulce es el cagar,
con un periódico extendido
y un cigarrillo encendido
queda el culo complacido
y la mierda en su lugar.
Cagar es un placer;
de cagar nadie se escapa
caga el rey, caga el Papa
caga el buey, caga la vaca,
y hasta la señorita más guapa
hace sus bolitas de caca.
Viene el perro y lo huele,
viene el gato y lo tapa.
Total, en este mundo de caca
de cagar nadie se escapa.
Que triste es amar sin ser amado,
pero más triste es cagar sin haber almorzado.
Hay cacas blancas por hepatitis,
las hay blandas por gastritis
cualquiera que sea la causa
que siempre te alcanza
aprieta las piernas duro
que cuando el trozo es seguro
aunque este bien fruncido el culo
será por lo menos, PEDO SEGURO!!!!!
No hay placer más exquisito,
que cagar bien despacito.
El baño no es tobogán
ni tampoco subibaja.
El baño es para cagar
y no pa' hacerse la paja.
Los escritores de baño
son poetas de ocasión
que buscan entre la mierda
su fuente de inspiración.
Vos que os creéis sagaz
y de todo os reís,
decidme si sois capaz
de cagar y no hacer pis.
En este lugar sagrado,
donde tanta gente acude,
la chica se pasa el dedo
y el tipo se lo sacude.
Caga tranquilo,
caga sin pena,
pero no se te olvide
tirar la cadena.
porque a nadie le gusta oler mierda ajena.
El tipo que aquí se sienta
y escribir versos se acuerda,
no me vengan a decir
que no es un poeta de mierda!.
En este lugar sagrado
donde acude tanta gente
hace fuerza el mas cobarde
y se caga el mas valiente.
Ni la mierda es pintura
ni los dedos son pinceles
por favor, pendejo
límpiense con papeles!.
Para ti que siempre
estás en el baño:
Caguen tranquilos,
caguen contentos,
pero por favor,
caguen adentro!.
Hoy aquí yacen los restos
de este olímpico sorete
que lucha de forma estoica!
para salir del ojete.
Estoy sentado en cuclillas
en este maldito hoyo...
quien fue el hijo de mil putas
que se terminó el rollo!!!
(Anónimo)
RIMA I
Cuando Adán era aun niño
y el papel no era un invento,
se limpiaba el culo con pasto
y con eso quedaba contento.
(Génesis)
PROVERBIO XVI
Sonríe, y el mundo te sonreirá.
Tírate un pedo, y te quedarás solo.
(El Rey Lear)
RIMA II
Te quiero como a mi caca,
como a mi caca te quiero,
pero más quiero a mi caca,
porque si no cago me muero.
(Enrique VIII)
RIMA III
El aroma tan profundo
por la casa ya se expande
y provoca la partida
del asqueado visitante.
(El perfecto anfitrión)
RIMA IV
Tàpies, el pintor de lo fecal.
No cualquiera es tan capaz
de cagarse con soltura
hay quien tarda, ineficaz
y quien se echa la más dura.
(Anónimo)
RIMA V
Y ahí cayó nomás entera
como roca despeñada
se salpica todo afuera
hay dios mío que cagada!!!
(Directivo de AIG)
RIMA VI
Llegado este momento,
me siento a considerar
lo caro que está el sustento
y en lo que viene a parar.
(Ferrán Adrià)
EPIGRAMA I
El pedo es el grito de libertad de la mierda oprimida.
(Libertario de urinario)
RIMA VII
Si lees esto entero,
es por dos razones muy obvias,
o el cagar te agobia
o padeces de estreñimiento severo.
(Perogrullo)
EPIGRAMA II
Manuela, te extraño.
(Un manco)
EL ARTE DE FECAR
Cagar es un placer, desgañitarse
por el caño febril y terminar
sin prisa alguna que nos lleve a odiar.
Cagar es como el arte de escribir:
hay que pensarlo y darle tiempo justo
para que todo salga bien robusto.
Dicen los eruditos que lo saben
que nadie puede cometer suicidio
después de ese preciso infanticidio
Y que limpia de cuajo toda culpa
y que deja el espíritu en muy alta
esfera de perdón, limpio de falta.
También es cierto, habrá que concederlo,
que como hay seres para cielo y cloaca
existen modos miles de hacer caca:
desde la huída despavorida
de la angustia inminente del diarreico
o el caprino cagar del fariseico
hasta el atoro del que ni quisiera
deshacerse e nada y todo estriñe
porque piensa que el mundo lo constriñe.
La perfección en el cagar reside
(si reside se puede en este gesto
que es más etéreo cuanto más es nuestro),
en llegar preparado y salir justo
casi como un selservis del desecho,
un, dos, tres, otro esfuerzo, ya es un hecho.
Porque quedar a medias es horrible:
el cuerpo lo resiente y se te enchina.
tiembla, se raja, escalofría, rechina
en el alma y el cuerpo del causante
y en el cuerpo y el alma del delito
es muy mala señal hacer poquito.
(Pedro Serrano)
Y ahora, mi pequeña aportación a las letras universales:
COPROGÉNESIS XXI
Heme aquí en el trono,
en hondas reflexiones embargado,
el cuerpo flexionado,
y empujando con encono.
Imploro a mi musa
que me auxilie en esta brega;
pero ella no llega
y el olor de mis pedos la excusa.
Me sacudo y afano, los brazos rodeando las rodillas; encendidas la mejillas pero sólo emito vil metano.
Aparte de su cacaculopedística evidente comicidad, seguramente este nombre no les diga nada, y así debiera seguir siendo, pero como estoy un poco sonado les haré partícipes del patético asombroso descubrimiento a que me llevó ver su nombre en los créditos de una putrícula nefasta. Tal desperdicio de celuloide respondía al nombre de "The Protector" y, además de la peor película de Jackie Chan, es, ex aequo, el film tanto de artes marciales como policíaco más horrendo que he tenido el dudoso placer de visionar en mi vida lo que no quita que lo repita en posteriores ocasiones para exagerar, ya me entienden. Pero esa, hamijos, es ya otra historia.
Sobra decir que pronto la perplejidad dio lugar a la más sonora de las carcajadas del respetable y de los asistentes a tan aberrante proyección. De hecho, y haciendo uso de lo que creo recordar que se llama memoria, no había sido testigo de tal desvarío onomástico en el elenco de una película desde la fulgurante aparición de John Colicos en "Al final de la escalera" y su capacidad para revertir instantáneamente el mal rollo en la mayor de las explosiones de hilaridad.
Pero nuestro homenajeado es más que un nombre bonito, es también el ¿actor? más encasillado de la historia del cine. Puede parecer una afirmación exagerada teniendo en mente carreras como la de Briam Dennehy y su sempiterno papel de sheriff, Kwan Tak-hing y sus más de 70 interpretaciones de Wong Fei-hung, Denzel Washington, quien nos honra siempre con la misma actuación yo diría que hace de si mismo o la de Mark Wahlberg y su compulsiva recreación de un fruncidor de ceño inmerso en las más variopintas situaciones. Pero lo de Al Cerullo no tiene parangón: ha participado en más de 400 títulos aunque no siempre se lo vea en pantalla, que van desde putrículas como Godzilla, la saga Spiderman; cosas algo mejores como "Pactar con el Diablo" y "1997: Rescate en Nueva York"; maravillas como "Poderosa Afrodita" y "El Mundo según Garp"; series como The Wire o Ley y Orden y hasta en un documental sobre Justin Bieber. Vamos, que aparece en películas de toda ralea, pero siempre de la forma que sigue:
¿Les suena? No, a mí tampoco.
¿El motivo de que Hugh Grant haya subido a este trasto? Mejor no pregunten.
¿Se expande el Universo; es cóncavo o convexo? En realidad es una torrija.
Sí amigos, ha interpretado SIEMPRE a un piloto de helicóptero. De hecho ni eso, porque en realidad él es piloto de helicóptero y a sus breves pero siempre edificantes apariciones en plano han de sumarse sus labores de cámara aérea, especialista, coordinador de tomas aéreas, piloto a secas y de repartidor de carajillos si se tercia. De hecho, si realizase su primera y nunca suficientemente demandada colaboración en el cine porno todos sabríamos en qué consistiría su papel.
Bueno, hemos visto que es un especialista reputado y que ha participado en un sinnúmero de películas de cuya calidad final no responde a excepción del trabajo aéreo, que casi cualquier toma aérea de Nueva York es suya y que además tiene cara de maduro interesante. Así que: ¿Cuál es su delito exactamente?
La respuesta es obvia: no se puede ir con ese nombre por la vida habiendo enajenados como yo para reírse de él.
Corría el mes de Septiembre de 2011 (año 0 AM, antes de Mariano), las bolsas del mundo se hallaban al borde de la implosión, hacía un calor del carallo y yo navegaba plácidamente por mi espacio personal de Blogger™ ajeno a la marcha del mundocuando se me dio por ver la sección de estadísticas y, especialmente, la pestaña que me abrió el infierno que ahora pobla mis pesadillas: Fuentes de tráfico.
Y yo que, iluso de mí,creía que la gente terminaba cayendo en esta página porque hablaba de temas polémicos interesantes o que incluso repetían su visita: Craso error.
La fuente mayoritaria de tráfico es "abierta de piernas™" que para mi oprobio corresponde a una foto ubicada en un post estructural de la página sin mayor importancia. ¡Jrazias Google Imágenes™! Eso por no hablar del extraño sentido del humor de Google™ que ha tenido bien enlazar este blog en búsquedas como "el rincón del sado™ ", "palomino mierda™ " o "sado películas con muchas puñaladas vídeos™ "¿? Creo que sobran las palabras. En serio. ¿Sado películas con muchas puñaladas?... ¿Pero que coño?
Por lo demás disculpen la lentitud a la hora de defecar post que viene siendo la tónica general en esta profana casa desde el estío: no es síndrome post-vacacional, es simple y llanamente pura vagancia. No esperen que la cosa cambie hasta al menos después de Febrero.
Y ahora les dejo para que puedan seguir ahondando en sus aficiones.
Les juro que no sabía que había tantos entusiastas de la gimnasia en la red.